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MUSICOTERAPIA

Por Natalia Pérez Pimienta,  violinista y musicoterapeuta

La musicoterapia en ASCATEC se entiende como una terapia artístico-creativa que emplea la música y los parámetros del discurso sonoro (ritmo, melodía y armonía) como una herramienta de comunicación. Está diseñada para facilitar la autoexpresión, el desarrollo de habilidades sociales y la restauración de las funciones cognitivas y emocionales en adultos con trastorno mental grave. 

Dentro del proceso rehabilitador de adultos con TMG, la musicoterapia juega un papel crucial como complemento terapéutico a otras intervenciones psicosociales y farmacológicas.

 

Su función principal es:

  • Facilitador de la expresión no verbal: Utiliza los parámetros sonoros y el cuerpo para comunicar necesidades emocionales y relacionales donde la palabra es insuficiente.

  • Catalizador de vínculos sociales: Promueve la apertura de canales de interacción y la construcción de una identidad grupal, reduciendo el aislamiento y potenciando las conductas prosociales.

  • Motor de la recuperación y el bienestar: Ayuda a los pacientes a reconectar con la motivación, mejorando el estado de ánimo y la autonomía necesaria para la vida en comunidad.

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La metodología es práctica, participativa y flexible, adaptándose a los intereses y estado de ánimo del usuario. Se integran dos enfoques principales:

  1. Musicoterapia activa

En estas técnicas, las personas son protagonistas directas de la creación sonora. Incluye:

  • Improvisación clínica: Basada en modelos como el de Nordoff-Robbins, donde se utiliza la música de forma creativa para mantener el contacto con el paciente.

  • Interpretación y Canto: Tocar instrumentos de percusión (como instrumentos Orff o Boomwahckers), canto grupal y expresión corporal al compás de la música.

  • Canción Grupal y Personal: Creación de letras colectivas (songwriting) para reforzar la narrativa que permita explorar la propia historia de vida. 

  1. Musicoterapia receptiva

Se enfoca en la escucha guiada para estimular la introspección y la creatividad. Incluye: 

  • Audiciones musicales: Escucha de piezas (clásicas, sonidos de la naturaleza, etc.) seguida de una puesta en común.

  • Conexión Sensorial: Ejercicios de respiración y escucha focalizada para disminuir la rigidez corporal y promover la identificación con el propio cuerpo. 

Estructura de la sesión de musicoterapia:

  1. Bienvenida: Un espacio dedicado a recibir al grupo, saludarnos y compartir cómo les ha ido la semana. Se realizan ejercicios de respiración y movimientos suaves para conectar con el cuerpo y evaluar la disposición emocional de los participantes. 

  2. Planteamiento de actividades: Se definen los objetivos del día y se desarrollan las técnicas activas (improvisación, canto) o receptivas (audiciones, dibujo) según las necesidades detectadas en el grupo. 

  3. Cierre: Una fase de puesta en común de lo vivido y sentido durante la sesión. Se concluye con una breve relajación para centrar la atención en el presente y un reconocimiento mutuo por el trabajo realizado. 

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